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| Purera, pitillera y cerillera. Museo del Romanticismo. Madrid |
Hola a todos!, sigo en el lío de taller, pero saco mis ratitos para actualizar el blog y en esta ocasión quería hablaros del
carey, ya que es un material que está directamente asociado con las antigüedades, bien porque muchos objetos decorativos usados en el pasado (peinetas, botones, joyas...) fueron realizados en este material, como porque fue fundamental para la ornamentación de algunos tipos de muebles, concretamente de los fabricados mediante la técnica
"Boulle".
Considero por tanto, que esta información puede ser de utilidad al público objetivo al que va dirigido este blog, amantes de las antigüedades, ya que para poder conservar adecuadamente una pieza debemos conocer su naturaleza .
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Cofre en madera, carey, laminilla de oro, hierro, óleo y marfil.
Museo de Arte Colonial. Colombia. |
En este momento he de hacer una pequeña puntualización, y es que, la restauración de marqueterías a base de carey son un trabajo delicado y se debe dejar en manos de profesionales.
Y después de esta introducción, vamos al grano:
"Carey" es el nombre popular con que se conoce a la tortuga marina Eretmochely imbricata. De su caparazón se extraen las placas de carey, tan preciadas para la fabricación de objetos decorativos y el ornato de muebles.

El adulto de carey mide entre 71 y 91 cm. de caparazón y pesa entre 36 y 64 kg. Tienen una cabeza parecida a la de las aves, por lo que también se las conoce como "pico de halcón". La concha de la tortuga carey es la más apreciada, aunque también se extraen placas de otras especies.. Hoy en día el término "carey" se usa indistintamente, sea cual sea la auténtica procedencia de la concha.
El interés por el carey empezó a finales del s.XVII y se consolidó en el s.XVIII y constituía la base del comercio de muchos poblados de la costa del Caribe. Además de la explotación de la concha, eran muy apreciadas su carne y sus huevos, estos últimos muy solicitados en Japón.
Esto hizo que la población de esta especie se redujese a los mínimos, y se tuviese que iniciar un proceso para la protección de las tortugas marinas, creándose en 1970, el Parque Nacional Tortuguero, en Costa Rica.
Actualmente su explotación y venta están prohibidas, pero se pueden extraer placas de ejemplares disecados.
Proceso para la obtención de las placas de carey:
Antiguamente se extraían las placas, de las tortugas recien sacrificadas; para separar la concha del cuerpo de la tortuga, se sumergía en agua muy caliente con una alta proporción de sal, lo que reblandecía la unión de la concha con la piel de la tortuga. Después, con la ayuda de espátulas e intrumentos similares, se separaban poco a poco las placas de su soporte. Las placas de carey extraídas se prensaban de inmediato para corregir su tendencia a recuperar la forma curva natural.
Pegar dos trozos de carey:
Las placas son muy duras, pudiendo romperse durante su manipulación. Si esto ocurre podemos solucionarlo ya que al tener una composición proteica, su comportamiento se asemeja al de las colas animales. Así pues, si queremos soldar dos piezas de carey, las dejaremos en remojo, más tarde las herviremos, al menos durante una hora. Aún calientes colocaremos las piezas a soldar entre dos conglomerados laminados, pues estos mantendrán durante más tiempo la humedad. Se colocará un corcho en la parte exterior, o la cara curva de concha para que absorva este movimiento durante el prensado. Éste deberá durar a menos 48 horas y mientras dure el proceso colocaremos peso encima para que se mantenga plano.
Carey sintético:
Dado que hoy en día está prohibida la comercialización del carey, es interesante conocer las posibilidades del sintético para aplicarlos en restauración. Su tratamiento será igual que con el autentico, pudiéndose pintar, encolar..., con la diferencia de que no deberemos calentarlo para doblarlo, pues en estado natural se adpta perfectamente a cualquier superfcie.
Podemos diferenciar el sintético de la concha auténtica, por su superficie, que en el primero será homogénea, mientras que en el segundo presenta un aspecto escamado.
Otra de las formas de saber si un mueble que debamos restaurar presenta material sintético o natural, es quemando una pequeña porción, ya que, mientras el natural desprenderá un olor característico de las materias animales, el sintético puede reaccionar de dos formas, en función a su composición: si la pieza es de celuloide quemará muy rápidamente y podría provocar un incendio; si es de acetato resistirá mejor la prueba aunque también puede llegar a quemar. Esta fórmula sólo es recomendable si es posible desprender un pedacito del material, para hacer a prueba sin que el mueble corra riesgos.

Respecto a la disponibilidad en el mercado, el celuloide es muy difícil de encontrar, mientras que los acetatos que imitan al carey se comercializan en láminas de un grosor de 0,7mm. Son de color ambar con moteado pardo-negro que muchas veces es excesivo . La cara del anverso es brillante y la del reverso es mate. La cara buena suele traer una protección de papel ya que es muy fácil que el acetato se ralle, por lo que no debería retirarse hasta el final de la restauración.

Truco: En el caso de que la lámina de acetato no se asemeje al material original del mueble, podríamos imitar el moteado en una lámina de acetato o PVC transparente (veladura ámbar, moteado negro y finalmente moteado rojo). El único inconveniente es que la sensación óptica será la de un dibujo tras un cristal. Pero podemos usarlo en zonas poco visibles o si queremos realizar una restauración totalmente respetuosa en la que la zona restaurada se diferencie de la original. En cualquier caso, las marqueterías Boulle, son tan intrincadas, que si el detalle a reponer es pequeño, el ojo no apreciará la diferencia.
Un abrazo y hasta pronto!